Por: Diana González Ovando
a: 25/julio/2026
Cuando tu idioma te puede matar
Revisión del lingüicidio, la aplicación de la ley y la medicina en pueblos originarios y en la tradición occidental colonialista.
Introducción
Se estima que al rededor de un millon de mexicanos que habitan los Estados Unidos de América hablan un idioma de pueblos originarios, la cifra no está muy bien definida debido a que las grandes encuestas, como la Encuesta sobre la Comunidad Americana (ACS) sólo distingue “hispanos”, “mexicanos” o “latinos”, invisiblizando una vez más a las comunidades originarias en su obsesión por etiquetarlo todo de una manera fácil y sencilla de asimilar.
Sin embargo, para quienes trabajamos en el sistema de salud de los Estados Unidos de América como intérpretes médicos, es una situación de todos los días, encontrarnos con pacientes que no hablan español, pero que personal de registro y personal de salud identifican como “hablantes de español” porque son mexicanos.
Pero los mexicanos no somos una étnia, somos cientos de ellas y los migrantes no son un grupo étnico, sino cientos de ellos.
Los grupos étnicos que más me toca atender en Estados Unidos de América son: tzeltales, tzotziles, quichés, acatecos y mixtecos.
Evento de la comunidad Quiché en Rhode Island, EUA., izquierda. Grupo tzotzil y tzeltal en Tampa, Tejas, EUA.
No es sino hasta este 2026 que las agencias de interpretación comienzan, impulsadas por profesionales de la salud realmente preocupados por la dignidad profesional que implica su labor, han presionado para identificar correctamente los idiomas y visibilizarlos, también las grandes aseguradoras de salud y corporaciones hospitalarias se preocupan por no obtener una correcta comunicación con pacientes, cuyos diagnósticos salen muy caros debido a la falta de comprensión de lenguaje. Y nuevamente, no es en respuesta a la lucha de los pueblos originarios, sino en respuesta al mercado o a las necesidades occidentales.
Intérprete médico en una de las características tabletas verdes de la empresa AMN Healtcare en EUA.
A parte de las historias de terror que las y los intérpretes médicos occidentales vivimos contínuamente a causa de la falta de intérpretes médicos en Estados Unidos de América, enfrentamos otros silencios importantes, la total ignorancia de profesionales de la salud con respecto a los idiomas de pueblos originarios, su cultura, su medicina ancestral y el uso de intérpretes por relevo, donde un intérprete del idioma originario hace equipo con un intérprete de idioma español y en relevos van realizando la traducción correspondiente asegurando la correcta comunicación. Pero además encontramos falta de intérpretes de idiomas originarios y cuando los encontramos, son intérpretes profesionalizados en leyes y derecho, no en medicina, lo cual nos da un jaque mate total, no sólo tenemos un profesional de la salud estadounidense impaciente, ignorante y prepotente, además tenemos, del otro lado, un intérprete que no está entendiendo una sola palabra por falta de herramientas en materia de salud y ciencias médicas.
Pero más aún, y tal vez aquí el terror más grande, el racismo, el clasismo y lo que nos lleva a la materia de este trabajo, el fondo del lingüicidio, pacientes que creen que son culpables de su marginación por no hablar inglés y “ni siquiera” español, el idioma español que en México es el dominante, en Estados Unidos de América es el idioma marginado y discriminado, dejando a los idiomas originarios en un limbo casi inexistente en las mentes de la mayoría de los proveedores de salud.
En una sociedad terriblemente estratificada como lo es la occidental, tu idioma sí puede matarte, basta con no saber inglés viviendo en Estados Unidos de América o español en México, Guatemala, etc., para que puedas perder la salud, poner en riesgo tu integridad y la de tus hijos o incluso perder la vida, por lo que no resulta extraño que la mayoría de los hablantes de idiomas originarios decidan no enseñar sus idiomas a sus hijos, dejándolos a merced del colonialismo occidental que los succionará y reclamará como propios, pero sin plenos derechos, como ciudadanos de segunda o tercera clase.
Pero cómo juzgar a nuestras hermanas y hermanos de los pueblos originarios, ya que si hacemos cuentas en el sistema social occidental, es mejor ser ciudadano de tercera que simplemente ni siquiera existir.
A continuación reviaremos cómo ocurre esto y el lugar al que nos lleva en un futuro no muy lejano.
Cuando tu idioma te puede matar
Revisión del lingüicidio, la aplicación de la ley y la medicina en pueblos originarios y en la tradición occidental colonialista.
Sólo basta entrar en redes sociales a revisar las cuentas que defienden y honran el pasado de México y leer los comentarios, tanto positivos como negativos, para darse cuenta de la enorme ignorancia que guardamos sobre los pueblos originarios de México, y no se trata de una de esas ignorancias con las que puedes seguir viviendo y subsistiendo, como no haber visto nunca la película de Titanic o no saber qué vino queda bien con el pescado, se trata de una de esas ignorancias en las cuales nos va la vida sin saberlo, porque como la diabetes, esta ignorancia no nos matará hoy, probablemente quien la padece y la padeció en tiempos pasados, pero sí será un factor de importancia cuando la humanidad finalmente llegue a su punto de quiebre, y que posiblemente estemos viviendo sus primeros signos en este abril del 2026 con la guerra entre EUA-Israel vs Irán.
Alcaldes y pleitantes en el códice Mendoza
Lo primero que tendemos a pensar en nuestra ignorancia es que las civilizaciones antigüas del Abia Yala eran simples tribus primitivas, casí cabernícolas, sin una cultura definida, ni política “avanzada” o “bien estructurada”. Y esto no es gratuito, no es una ignorancia que sea debido a nuestra falta de interés, es una ignorancia sistematizada, provocada y muy bien planificada durante siglos por el poder occidental que siempre tuvo como objetivo las tierras, riquezas y control absoluto del Abia Yala, nada de lo que sucede hoy en nuestras vidas y nuestras mentes es una casualidad del devenir histórico.
Derecho y justicia de pueblos originarios
Desde mis primeros contactos con el derecho y la justicia de pueblos originarios, pude darme cuenta de que había una diferencia profunda con la impartición de justicia occidental, siendo que esta última está basada en la venganza, cuyo origen es el “ojo por ojo” del código de Hammurabi y que lleva 4000 años sin funcionar por cierto, no sólo no hemos podido dar fin al crimen, sino que se ha disparado en niveles apocalípticos, donde cada semana nos llega un caso más escalofriante y más aterrador que el anterior.
Imagen del Código de Hammurabi en el museo de Louvre.
En el año de 1997 tuve la oportunidad de visitar el pueblo de Mazatlán Villa de Flores, Oaxaca, un pueblo mazateco que ya entonces había luchado a sangre y fuego por obtener la autonomía y dirigirse por medio de la Asamblea Comunitaria. Tuve la maravillosa oportunidad de asistir a un par de casos que se resolvieron ahí mismo, lo presencié por cierto, con ayuda de una intérprete, ni ella ni yo sabíamos que existía la interpretación como profesión y mucho menos me imaginé que yo misma terminaría ejerciendo dicha profesión poco menos de 20 años después.
En aquel entonces descubrí que la justicia no sólo tiene que ver con la venganza, sino con la reparación del daño y sobre todo, con la prevención, que el hecho no ocurra nuevamente. También aprendí lo que es un consenso y lo que es detener a toda una comunidad, su economía, sus quehaceres, sus labores y su rutina diaria, para solucionar algo que en la sociedad occidental consieramos como problemas individuales y no colectivos.
Uno de los casos fue una jovencita que contrajo matrimonio con un muchachito de su misma edad, ella, afortunadamente me eligió como madrina de bodas, que acepté con honor y orgullo siendo sólo dos años mayor que ella, pero en la iglesia se presentó alguien más, porque yo le reiteré que no estaba bautizada, así que yo fui como su madrina a escondidas y por eso me llevaron a la asamblea comunitaria cuando ella denunció que su ahora marido la había agredido, caso que no detallaré en esta ocasión, pero tal vez más adelante si el tema lo amerita.
No puedo describir el impacto que aquella asamblea me dejó, fue como si un enorme martillo hubiera sacado de mi mente la pulpa de una semilla, que de no haber participado, se hubiera secado y marchitado sin siquiera germinar. Lo primero que hicieron las mujeres de la asamblea, después de escuchar el suceso detallado, fue preguntarle a ella ¿qué quieres tú?
En mi vida, nunca un juez, ni mis padres, ni siquiera alguna amiga o profesional de la salud me habían preguntado a mi ¿qué quieres tú? Y yo no tenía que tomar decisiones importantes por ese tiempo. Esas palabras se quedaron adheridas a mi mente porque aún 30 años después, no imagino a un juez o jueza preguntando a la víctima ¿qué quieres tú?
Por supuesto que se me antoja mencionar todas las veces que he sabido que una mujer decide mejor no denunciar un abuso por parte de su marido, amigo, novio o amante, por miedo a que lo metan a la cárcel de por vida, lo maltraten o la obliguen a separarse de él definitivamente, claro, mientras a ella se le deja en total indefensión, porque con el proveedor fuera de su vida será ella sola quien deba asumir todos los gastos. Pero esto es más bien investigación de género muy compleja y voy a dejarlo aquí solo como una anotación.
Si los occidentales aprendiéramos del derecho y la impartición de justicia que yo vi en aquel año de 1997, o la impartición de justicia que Carlos Lenkersdorf plasmó en su libro Filosofar en clave tojolabal, estoy segura de que cada mujer agredida, insultada o preocupada por el trato que recibe, se atrevería sin dudarlo a denunciar, sabiendo que su seguridad y la de su pareja no estarán comprometidas, sino que es algo que se hace por el bien de ambos y que no necesariamente, pero no se descarta, planea la separación inminente.
Lo que presencié ese día fue la reparación del daño, el acuerdo de ambos jóvenes recién casados a trabajar juntos para su propio bienestar mutuo y el de sus futuros hijos, pero además se llegó a un acuerdo comunitario, o sea, donde toda la comunidad detalló reglas precisas, para que esto no volviera a ocurrir y eso terminó por abrirme los ojos y darme cuenta de que nuestra sociedad occidental apesta cuando hablamos de impartición de justicia.
Después de investigar más sobre el derecho y la impartición de justicia en las civilizaciones antiguas del Abia Yala (me niego a usar la palabra precolombinas o prehispánicas porque es seguir haciendo girar la historia en torno al abusador), me doy cuenta de que mientras los grandes imperios dividían su impartición de justicia entre la del estado y la de las comunidades, donde la impartición de justicia del estado sí comprometía un castigo, por cierto muy severo, como el imperio Inca que castigaba con la muerte delitos como el robo, o el imperio Mexica que castigaba el adulterio con cercenar partes del cuerpo, existía de igual manera una manera de justicia restitutiva, que sin embargo, era la que primaba en naciones no imperiales, donde no existía un estado y donde la comunidad se hacía cargo de los delitos de manera en que no se repitieran.
Cabe mencionar que hoy día, los pueblos que poseen una Asamblea Comunitaria dirigida por ancianos venerables tiene menos índices de criminalidad que aquellas que no y esos índices son incluso imposibles de comparar con una sociedad occidental, si tuvieramos que dibujar los índices en una gráfica, las comunidades originarias ni siquiera tendrían un lugar visible.
Medicina ancestral de los pueblos originarios
Para ser honesta tiene muy poco que finalmente comprendí la importancia de la medicina ancestral, también llamada tradicional. Por cierto gracias a la Doctora Silvia Santiago Martinez.
Incluso siendo yo misma heredera de la medicina ancestral de algún pueblo ya exterminado de la Península Ibérica y de donde tengo ciertos vagos y muy mínimos conocimientos y entendimiento, creía que la medicina ancestral trataba de magia, creencias y placebos, sin ningún fundamento científico y fundado sobre pobres creencias supersticiosas y supercherías.
Mi sorpresa fue encontrarme con el motivo real de la práctica médica ancestral, su historia y su probable futuro. Por ejemplo en el imperio Mexica no sólo existían médicos ticlt que eran educados y formados no sólo en las afecciones del cuerpo sino también las del espíritu (tomando como espíritu la condición filosófica humana).
Partera tradicional, foto de: https://cntamaulipas.mx/
En la medicina ancestral y la medicina de pueblos originarios, la medicina alópata tiene poco sentido, aunque salva vidas sí, por eso es que se le busca y necesita, pero es una medicina que trabaja únicamente con el cuerpo y sus funciones individuales, separando el cuerpo no únicamente del espíritu y sus necesidades, sino además, separando el cuerpo humano de la comunidad.
Cita obstétrica alópata, foto: https://www.gob.mx/imss/prensa/experiencia-del-imss-en-el-tratamiento-de-la-mujer-embarazada-para-un-mismo-fin-mamas-y-bebes-sanos
Los humanos somos el resultado de la comunidad, desde dentro y hacia afuera, lo que trato de decir con esto es, no existe un sólo ser humano que pueda sobrevivir sin su comunidad, no puedes dejar a un bebé recién nacido abandonado y esperar que diez años después siga siendo humano, en el remoto caso de que sobreviva.
Ahora, hablemos de la comunidad hacia adentro, nuestro cuerpo mismo es una comunidad de individuos celulares que progresan y sobreviven, se desarrollan y multiplican gracias a la comunidad a la que pertenecen, una sola célula humana perecería sin el resto, ni siquiera un órgano o sistema puede sobrevivir sin su resto, este es el motivo por el cual a los científicos occidentales se les está dificultando tanto recrear órganos individuales en un laboratorio.
Más aún, las mismas células, como los primeros seres vivos en la tierra, primero fueron una organización comunitaria de moléculas haciendo comunidad, los químicos le llamaron sinergia a esa comunidad y hoy día la palabra se sigue usando para explicar aquellas situaciones como la que viví en la asamblea comunitaria.
La medicina ancestral no pretende curar al individuo sin entorno, sino curar a un ser que aunque individual, es parte de una comunidad interna y externa, nuestros ancestros lo sabían.
Un ejemplo es la psiquiatría, con casi doscientos años de estudio, la psiquiatría sigue sin poder tener éxito en el tratamiento de individuos mentalmente enfermos, porque pretende curar una enfermedad colectiva a partir de darle tratamiento a un individuo que no puede ser aislado de su historia, su desarrollo comunitario y su entorno social enfermo.
Los idiomas como protectores del entorno comunitario y la cosmovisión
No voy a sorprender a nadie cuando digo que los idiomas tampoco se pueden tratar de manera individual, ni siquiera las palabras pueden simplemente aislarse de su contexto, uso e historia etimológica.
Incluso idiomas con altos niveles polisémicos (en lenguaje comprensible significa que un idioma deja en desuso palabras especializadas para utilizar una sóla palabra para múltiples situaciones, por ejemplo en inglés el uso de la palabra shut para: inyección, trago, disparo, porción, fotografía, etc. Esto con objetivos prácticos) incluyen dentro de sí una cosmogonía y cosmología que reflejan una cultura subyacente.
Por ejemplo, tenemos una palabra que nos es común en casi todo México, la palabra Quetzalcóatl, “la serpiente emplumada” un Dios Mexica cuyo nombre se repite en muchos otros idiomas de pueblos originarios con nombres distintos, pero Quetzalcóatl se quedaba simplemente en ese rango de Dios, ¿o había algo más? Como es el caso del otro pueblo originario milenario que es la India y su Dios Ganesh. Ganesh o Ganesha es un hombre obeso con la cabeza de un elefante que es transportado sin embargo por un ratón, qué hay debajo de esta historia que los brahmanes indios llaman “historia puránica” o sea, para contar fácilmente, como una fábula digamos, pues el Rasa, el rasa es una semilla, el semen, el germen, la ontología y la sabiduría que incluye e integra el todo, la sabiduría y el conocimiento, es enorme, como un elefante, pero tan ligero que lo puede transportar un ratón.
Ganesh sobre su vahana, un ratón o rata; bazaar art, 1910
Quetzalcóatl no se queda atrás, quetzal significa lo divino, lo hermoso, lo sagrado, la observación de la belleza y lo que nos transporta a ese estado filosófico y conciente, Cóatl es el movimiento, la serpiente que se desliza con agilidad y se transporta con gracia y ondula sobre la tierra, no tiene pies, pero se desliza en un movimiento preciso, perfecto, como el aire y el agua, pero con vida, con conciencia, con dirección. El movimiento precioso, ágil, perfecto, conciente; guiado por una conciencia, pero eficiente, grácil y bello, iluminador.
Monumento 19 de La Venta. Cultura Olmeca (1200 a.C.-400 a.C.) Imagen: INAH-México.
Ni Quetzalcóatl ni Ganesha son dioses en el sentido occidental, son más bien un estado filosófico de conciencia al que deberíamos anhelar acceder y eso se sabe y se siente sólo después de hacer una investigación profunda en los idiomas, culturas, cosmogonías y cosmovisiones de ambos pueblos ancestrales.
Esta sólo es una pequeña prueba de lo que implica el lenguaje en la cultura y en la religión, en los significados de la vida cotidiana y lo que significa estar vivo para un pueblo y por lo tanto sus individuos; pero vamos más allá, vamos a la medicina, a querer sanar a alguien o mejor aún, mantenerle sano.
Transportémonos ahora a algo que parece tan básico como una cita de seguimiento en un hospital, donde una mujer cuyos padres pertenecen a un pueblo orginiario que ella quiere olvidar, trata de comunicarse con un médico angloparlante de una nación occidental colonialista y dice: “me tomé un té caliente”, claro que cualquier intérprete no preparado traducirá la temperatura del té, pero quienes estamos correctamente profesionalizados de manera integral diremos: “doctor, cabe la posiblidad de que su paciente no se refiera a la temperatura del té, sino a las propiedades de la planta con que se hizo, probablemente usted quiera saber qué planta era”.
La medicina nunca fue, nunca ha sido y nunca será, por más que las corporaciones farmacéuticas sueñen con ello, materia individual carente de filosofía, cultura, lenguaje y comunidad, obviamente la medicina alópata ha obtenido enormes logros gracias a la minuciosidad del método científico y a los enormes esfuerzos que el occidente ha logrado gracias al ocio que consigue basado en la explotación de los pueblos que ha, de una manera u otra, subyugado.
Sin embargo, no ha obtenido mayores logros todavía, porque quiere separar el cuerpo del espíritu filosófico y ese sólo se encuentra en la comunidad que los pueblos originarios conservan de raíz.
Lingüicidio
Aunque soy una mujer educada al más puro estilo occidental, occidentalista y colonialista, creciendo con frases aborrecibles y asquerosas como: “todos somos del mismo barro, pero no es lo mismo bacín que jarro”. Tuve la enorme fortuna de tener una abuela que quiso, sin mucho éxito durante su vida lamentablemente, enseñarme lo que a ella su madre y su abuela le habían enseñado sobre la fortuna, el mal fario y la partería (ella le llamaba brujería, pero no quiero que se pierda en una palabra manipulada el sentido que de hecho tenía). Ella me motivaba a ver más allá, a recoger las hojas que “me daban el privilegio” de verlas caer de los árboles, me enseñó a leer la mano y aprender cómo nuestras líneas palmares son un pretexto estupendo para leer en la mirada de las personas sus deseos, sus miedos y sus frustraciones para poder ayudarles y guiarles por un camino más saludable para ellos y los demás, me enseñó a observar minuciosamente mi propio cuerpo y a sentir minuciosamente cada movimiento, dolor, sensación y rasgo físico que cambiaba, desde niña y a los 12 años mi madre se dio cuenta y nos puso tal regañiza que me alejé tristemente y dejé de aprender para volverme occidental, occidentalista y colonialista.
Pero la semilla ya había sido plantada y faltó muy poco, una sola visita a un pueblo, una única experiencia con la verdadera comunidad, esa que yo nunca había conocido, para entenderlo todo y darme cuenta de que, como en las comunidades de las naciones originarias, todo está concatenado y entrelazado.
Lo que quiero decir con esta anécdota personal, es que una cultura plantada puede resistir, germinar y florecer, contraponerse al occidentalismo colonial, quitarle poder. Cuando el colonialismo pierde poder, pierde credibilidad y entonces sí lo ha perdido todo.
El lingüicidio es una estrategia perfecta para que el colonialismo tenga el control absoluto, no sólo es hacerle pensar a miembros de una cultura que valen menos que el resto por pertenecer a otra cultura, o simplemente por no pertenecer al occidentalismo.
Esto se logra por medio de combatir los siguientes factores, haciéndonos creer que existe una única manera correcta de vivir incentibándonos a estandarizar y homogeneizar los siguientes factores:
Nombre del concepto
Nivel de internalización
Concepto
Habitus (Bordeu)
Subjetivo/Internalizado
Hablamos, nos vestimos y actuamos de determinada manera, heredado de nuestros padres, no importa si es raro para el resto, para nosotros es normal porque así lo aprendimos
Identidad Étnica
Subjetivo/Colectivo
Implica además, derechos colectivos que nos incluyen, religión o creencias fuertes
Marcadores étnicos
Objetivo/Visible
Implica además, un posible rechazo a otras etnias y/o aislamiento mayor o menor.
Estilo de vida
Objetivo / Conductual
Nomadismo, Sedentarismo por temporada, Sedentarismo, cómo hacemos nuestras casas, cómo es nuestra vestimenta. Depende de muchos factores.
Estos factores despliegan un abanico muy amplio dentro de las culturas diversas humanas, sin que exista una correcta o incorrecta, sin embargo, el colonialismo occidental, en su obsesión controladora, nos influye mediante el miedo, para que creamos que sólo su habitus, identidad étnica, marcadores y estilo de vida es el que nos va a ofrecer:
Felicidad
Estabilidad
Paz
Dignidad
Justicia
Libertad
Salud
Es una mentira, esta mentira la vivimos a diario, sabemos que cualquier persona de una étnia de cazadores recolectores siente felicidad bajo ciertas condiciones, igual que una persona occidental. Sabemos que la estabilidad y la paz es algo que se logra en comunidad y bajo el entendimiento de todas las comunidades en respeto mutuo, sabemos que la dignidad y la justicia son derechos inherentes a cualquier ser sintiente, nuestra libertad termina donde empieza la libertad de los demás y la salud tiene muchas caras que incluyen la alimentación, la motivación, el sueño, el ejercicio, el complemento lúdico, etc.
Tribu Hadzabe, Tanzania
El raciocinio nos ayuda a reflexionar y regresar en algún momento a nuestras raíces, y revertir la creencia de que sólo existe una manera única correcta de vivir, pero, qué pasa cuando el lingüicidio se apodera no sólo de los occidentales colonialistas sino de los pueblos colonizados.
¿Pero cómo convences a un pueblo para que deje de hablar su idioma y ejercer su cultura?
Conclusión
Marginación, miseria, indignidad. La economía se ha revestido y dotado de sacralidad, hacemos todo por la economía y nada por la dignidad y el bienestar humano. Cuando la economía se preocupa por números en un ordenador, en lugar de números que reflejen la dignidad y bienestar humano, en ese momento todo se desmorona.
Una sociedad a la que se le exige una producción ilimitada basada en números intangibles en un ordenador, va a sobreexplotar a sus miembros, la sobreexplotación es un problema, pero si viene acompañado de cierto bienestar, el cuerpo lo resiste, aunque eso signifique vivir menos tiempo, es tiempo que se vive en prosperidad y se soporta.
Cuando esa sobreexplotación consiste en una simple supervivencia superflua, donde la prosperidad no existe, la salud se ve mermada, una persona sobreexplotada ya no tiene tiempo, ya no tiene bienestar y por lo tanto pierde comunidad, al perder comunidad pierde el último enlace con la salud, y si para obtener una salud ficticia pero eficiente, como lo es la salud de la medicina alópata, tengo que renunciar a mi idioma, si mi idioma es una barrera para sobrevivir, entonces la abandono.
Grupo de migrantes en un descanso. Foto de: https://piedepagina.mx/migrantes-mexicanos-en-el-desamparo-en-eeuu-ante-ante-pandemia/
El occidente colonialista que enaltece la “economía” por encima de la propia existencia humana, no está haciendo las cosas de manera inconciente, es un reloj perfectamente sincronizado.
El lingüicidio se frena cuando se ofrece un sistema de salud, no sólo gratuito, sino verdaderamente accesible. No podremos acceder al sistema de salud completo sin intérpretes médicos, y quién sabe, tal vez cuando los profesionales de la salud logren ver a los ojos a las personas que no entienden y un intérprete médico logre tejer un puente de comprensión, tal vez en ese momento comience la empatía que haga ver a profesionales de la salud que no existe una sola medicina y ellos no son responsables absolutos que cargan sobre sus hombros la vida y la muerte, tal vez después de aquello realmente vean que la salud es un fenómeno comunitario que sólo podemos resolver en conjunto.
Atención amigable IMSS. Foto: http://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202301/006
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